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¿Cómo se puede ayudar desde la psicoterapia a una persona del colectivo LGTBIAQ+?

Desde la terapia individual se busca escuchar la historia de cada persona, comprender juntes cómo se ha llegado a las situaciones, dinámicas y sensaciones internas que vive hoy en día quien pide ayuda y tratar de cambiar las que están generando malestar.

Desde la Terapia Focalizada en la Emoción esto se consigue a través de la comprensión, expresión, regulación y gestión
emocional. Cuando el entorno nos ha invalidado es completamente normal que no nos encontremos bien. Y esta sensación en personas que pertenecen a colectivos oprimidos es, desgraciadamente, muy frecuente.

Dentro del colectivo LGTBIAQ+ es muy común que aparezcan síntomas de ansiedad o de depresión. Esto no es por el hecho de pertenecer al colectivo, no por ser disidente se tienen más problemas de salud mental que siendo una persona normativa. Esto es debido a la LGTBIAQfobia y el rechazo general por parte de la sociedad.

Entonces, ¿Cómo se puede ayudar desde la psicoterapia a una persona del colectivo? Es imprescindible que cualquier persona al empezar un proceso terapéutico se sienta entendida y no juzgada, que sienta el espacio como un lugar seguro donde poder ser.

Dentro de colectivos oprimidos, como es el colectivo LGTBIAQ+, una manera de asegurar esto es que le terapeuta entienda y tenga el mayor conocimiento posible sobre el tema. Que comprenda que tus pronombres son neutros sin que le tengas que dar mil explicaciones, que no cuestione tu asexualidad, que te sepa orientar o acompañar en tu transición…

Desde esta base de jerga común se construye la alianza, la aceptación incondicional que todes merecemos. Es el lugar desde donde empezar a escuchar la realidad de quien llega a terapia con todos los sentidos abiertos. Porque no, no es justo que porque el entorno lo juzgue o lo discrimine sean las personas del colectivo quienes acaben buscando ayuda terapéutica, por eso lo mínimo es que este espacio esté libre de cualquier tipo de cuestionamiento y esté lleno de amor.

Partiendo de esto, el proceso irá orientado a lo que cada persona necesite en su situación particular, pues es cada une quien conoce lo que realmente necesita (y si aún no lo sabe, la terapia es el lugar perfecto para explorarlo). Puede ser un camino hacia la aceptación y el amor propio, aprender a poner límites y decir que no, tener un lugar de expresión emocional, aprender a gestionar y transformar el dolor y la soledad… Sea lo que sea lo que se esté necesitando, se va a escuchar y acompañar para poder llegar a un lugar de calma.

Y todo esto mientras la lucha social sigue. Porque el cambio que genera verdadero impacto para que la terapia no sea necesaria es en el que se necesitan más manos, más mentes pensantes y más corazones con ganas de mover y movilizar. Yo me sumo a tratar de cambiarlo.

 

 

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